Qué revisa
La herramienta de esta página muestra tu IP pública, la familia IPv4 o IPv6, el país aproximado, la red, el ASN y las señales básicas del navegador cuando están disponibles.
Dirección IP · comprobación en vivo
Aquí ves la dirección IP que recibe cada sitio web que abres: si es IPv4 o IPv6, a qué red pertenece y qué país indica de forma aproximada. Que tu IP sea visible es normal; lo que conviene revisar es si coincide con la ruta que esperabas.
Herramienta funcional
Comprueba la IP pública, la versión IPv4/IPv6, ubicación aproximada, red y señales básicas del navegador visibles en esta sesión.
Estado inicial: sin revisar. Ejecuta la comprobación para ver señales visibles de esta sesión en tarjetas legibles.
Sin revisarEjecuta la prueba para generar un resumen de exposición. El informe seguro no exporta IP completa, ciudad exacta, user-agent completo, candidatos WebRTC ni huellas crudas.
La herramienta de esta página muestra tu IP pública, la familia IPv4 o IPv6, el país aproximado, la red, el ASN y las señales básicas del navegador cuando están disponibles.
La visibilidad de una IP pública no es automáticamente una fuga. La geolocalización por IP puede ser aproximada, antigua o compartida.
Tu IP pública es la dirección que tu proveedor asigna a tu conexión y la que recibe cada web que abres. Revela el proveedor, la red y un país o una ciudad aproximados; no revela tu nombre, tu domicilio ni lo que haces. Que sea visible es normal: lo importante es que coincida con la ruta que esperabas, tu operador o tu VPN.
El servidor necesita saber a dónde devolver la página, así que tu IP pública viaja sola en cada petición. De ella, cualquier web deduce tres cosas más.
Junto a la IP viaja el user-agent: la cadena con la que tu navegador declara familia, versión y sistema operativo. Suma contexto sin identificar a nadie; el tuyo aparece en la herramienta ¿cuál es mi User-Agent?
Es la duda más repetida y casi siempre tiene explicación: dentro de una dirección IP no hay coordenadas. La ubicación se estima con bases de datos que asocian rangos con lugares y que se construyen a partir de registros del operador, señales de enrutamiento y mediciones de latencia. De ahí salen los desvíos típicos:
Una ciudad equivocada no señala un fallo de seguridad ni una fuga: significa que la estimación es gruesa.
Dentro de tu casa u oficina, el router reparte direcciones privadas: 192.168.1.20, 10.0.0.5, 172.16.4.9. Solo valen puertas adentro y se repiten en millones de redes a la vez. Cuando un dispositivo sale a internet, el router traduce esa dirección privada a la única pública que tiene contratada. Ese mecanismo se llama NAT y explica por qué tu portátil, tu teléfono y tu televisor muestran aquí la misma IP.
La dirección que ves identifica, por tanto, una conexión y no un aparato: si la compartes con soporte técnico, describes la salida de tu red. En el panel de red del sistema operativo verás la privada; aquí ves la pública, que es la que casi siempre te piden.
IPv4 usa direcciones de 32 bits y ese espacio se quedó corto; IPv6 usa 128 bits y se escribe en hexadecimal. El relevo no se hizo de un día para otro: hoy la mayoría de las redes funcionan en doble pila, con los dos protocolos activos. Cada sitio elige cuál usar según lo que admitan ambos extremos, así que el mismo navegador aparece con una dirección en una web y con otra en la siguiente.
Aquí conviene mirar dos veces si usas una VPN. Algunos túneles enrutan solo IPv4 y dejan el tráfico IPv6 saliendo por la conexión original: una web con soporte IPv6 ve tu operador real mientras tú crees estar cubierto. Para eso existe la prueba de visibilidad IPv6, que compara qué se ve por cada pila. Si tu red no tiene IPv6 y solo aparece una IPv4, tampoco pasa nada: depende de tu operador.
Con una VPN activa, el tráfico del navegador que pasa por el túnel sale por el servidor del proveedor: los sitios ven la IP y la ubicación de ese servidor, no las tuyas. Si la ciudad que aparece corresponde al servidor que elegiste, el túnel hace su trabajo. Pero una IP correcta no cierra el asunto, porque otras señales pueden seguir otro camino.
La prueba de fugas de VPN reúne las tres junto al contexto de IP. Ninguna ordena proveedores ni certifica que uno sea mejor que otro: describen lo que se ve desde esta sesión.
El error más común es cambiar varias cosas a la vez y no saber después cuál produjo el resultado. Este orden funciona:
Los criterios con los que etiquetamos cada señal, y sus límites, están en la metodología en español.
Conviene ser explícito, porque sobre este tema circula mucha exageración.
La IP tampoco es la única forma de reconocer un navegador: pantalla, fuentes e idioma forman una huella que puede seguir estable aunque cambies de dirección, y la prueba de huella del navegador muestra ese lado. Si tu IP arrastra mala reputación en filtros de correo, el comprobador de listas negras de IP lo revisa aparte. En inglés: What Is My IP.
Es el número que tu proveedor asigna a tu conexión y con el que sales a la red. Cada sitio que abres lo recibe automáticamente, porque sin él no sabría a dónde enviar la respuesta. Es un dato de enrutamiento, no un identificador personal: indica qué red usas, no quién eres.
Que un sitio vea tu IP es el funcionamiento normal de internet, no una fuga. Con esa dirección alguien deduce tu proveedor y tu zona aproximada, y poco más: no tu nombre, tu domicilio ni lo que escribes. El riesgo aparece cuando la IP se combina con datos que tú mismo publicas.
La ubicación no viaja dentro de la IP: se estima con bases de datos que asocian rangos con lugares. Pueden apuntar al nodo de salida de tu proveedor, a una sede regional o a un registro antiguo. En móvil y con CGNAT, un desvío de cientos de kilómetros es habitual y no indica ningún fallo.
Hay tres caminos habituales: reiniciar el router para pedir otra dirección si tu proveedor las asigna de forma dinámica, cambiar de red (por ejemplo, de wifi a datos móviles) o enrutar el tráfico por una VPN, que hace visible la IP del servidor de salida. Ninguno te vuelve anónimo por sí solo.
La IP privada, del tipo 192.168.1.20, la asigna tu router y solo tiene sentido dentro de tu casa u oficina. La pública es la única que ven los sitios web y suele pertenecer al router, no a tu portátil. Por eso todos los dispositivos de una misma red muestran aquí la misma IP.
La mayoría de las conexiones domésticas usan direcciones dinámicas: cambian al reiniciar el router, al renovarse la concesión o al reorganizarse la red del operador. En móvil puede ocurrir varias veces al día. Una IP fija se contrata aparte y es más común en empresas; que la tuya cambie sola es lo esperado.
No a partir de la IP sola. Un sitio web ve el proveedor y una zona aproximada; la relación entre una dirección y un domicilio la guarda el operador y solo se entrega ante un requerimiento legal. Las páginas que prometen “localizar a cualquiera por su IP” muestran la misma estimación aproximada.
Porque tu red funciona en doble pila: mantiene IPv4 por compatibilidad y añade IPv6, el formato largo separado por dos puntos. Cada sitio usa el protocolo que admitan ambos extremos, así que puedes aparecer con una dirección u otra según la web. Ver las dos es normal.
Estas son las rutas españolas aprobadas. No enlazan a guías futuras, rankings, afiliados ni borradores.