Qué revisa
La herramienta funcional analiza candidatos WebRTC que el navegador permite ver en esta sesión.
WebRTC · comprobación en el navegador
Para abrir llamadas y videollamadas, el navegador publica sus propias direcciones. Esta prueba distingue cuáles son públicas, cuáles locales y cuáles quedan enmascaradas, y si alguna se escapa de tu VPN.
Herramienta funcional
Revisa candidatos WebRTC públicos, locales, enmascarados o no disponibles en el navegador actual.
Estado inicial: sin revisar. Ejecuta la prueba para ver candidatos WebRTC públicos, locales, enmascarados o no disponibles.
Sin revisarEjecuta la prueba para generar un resumen de exposición. El informe seguro no exporta IP completa, ciudad exacta, user-agent completo, candidatos WebRTC ni huellas crudas.
La herramienta funcional analiza candidatos WebRTC que el navegador permite ver en esta sesión.
No prueba el anonimato ni confirma que todos los riesgos WebRTC estén ausentes. El resultado depende del navegador, permisos, extensiones, VPN y red.
Respuesta rápida
Si esta prueba muestra un candidato público que encaja con tu operador y no con tu servidor VPN, el navegador está exponiendo tu dirección real por WebRTC. Si solo aparecen direcciones locales del tipo 192.168.x.x o candidatos enmascarados, es el comportamiento normal de los navegadores modernos y no revela quién eres. Es una señal limitada: describe esta sesión, no todo el equipo.
WebRTC permite a un navegador abrir una llamada o una transferencia directa con otro navegador, sin servidor intermedio. Para conseguirlo, los dos extremos tienen que decirse dónde encontrarse: el navegador reúne las direcciones por las que podría recibir tráfico —la de la red local, la que ve el router, la que ve internet— y las publica como candidatos ICE.
Ahí está el detalle incómodo: esa lista la construye el navegador por su cuenta y no viaja por el mismo camino que una petición web corriente. Cualquier página puede pedirla con unas líneas de JavaScript y sin instalar complementos, igual en Chrome que en Firefox, Edge o Safari.
Hay fuga cuando entre esos candidatos aparece tu dirección pública real mientras esperabas que el tráfico saliera por otra ruta, normalmente la de una VPN. Se abusa del término: un candidato local o enmascarado no filtra nada. Lo que importa es si aparece una dirección pública ajena al túnel. Abre antes cuál es mi dirección IP para tener el punto de comparación.
La herramienta separa los candidatos en cuatro filas —públicos, locales o privados, enmascarados y soporte— y los resume en un solo estado. Ese estado aparece en la tarjeta como una etiqueta corta de color, acompañada de una frase que explica qué se observó. Las cuatro etiquetas posibles son las que ves abajo. No son veredictos: describen lo que el navegador dejó ver en esta sesión.
.local. Es el comportamiento habitual de los navegadores modernos, no una señal de alarma.Cuando aparece una dirección pública, lo decisivo es quién la anuncia. Una búsqueda de ASN dice si pertenece a tu operador o al proveedor de VPN.
Una VPN trabaja en la capa de red: crea un adaptador virtual y empuja el tráfico por él. WebRTC trabaja un piso más arriba, dentro del navegador, y su tarea es enumerar las vías de conexión disponibles. Si el sistema sigue viendo la tarjeta de red física, el navegador puede incluir su dirección entre los candidatos aunque el resto del tráfico salga por el túnel.
Por eso muchas aplicaciones no bloquean esta vía: no es un fallo del túnel, es que la pregunta se hace en otro sitio. Algunos proveedores, como Mullvad o IVPN, publican extensiones de navegador para cortarla. No es una clasificación ni una recomendación: comprueba qué ofrece la tuya y confirma el efecto con una prueba.
Tres situaciones se repiten: el túnel dividido, que deja el navegador fuera de la ruta protegida; la extensión proxy usada sola, que cubre el HTTP pero deja libre el UDP que WebRTC necesita; e IPv6, cuando el servidor solo entrega IPv4 dentro del túnel.
Una fuga de WebRTC casi nunca viene sola. Si esta página marca algo, sigue con la prueba de fugas de VPN, que reúne IP, DNS, WebRTC e IPv6 en una sola pasada, y repasa después la prueba de visibilidad de IPv6 y la prueba de fuga de DNS. Si la misma ruta aparece en varias señales, revisa la configuración del túnel antes que un navegador concreto.
Antes de tocar nada, ten claro el coste: WebRTC hace funcionar las llamadas dentro del navegador y apagarlo las rompe. Los nombres de los ajustes cambian con cada versión, así que trata esta lista como una ruta que verificar.
Ninguno incluye un interruptor propio en los ajustes visibles. La vía habitual es una extensión de bloqueo: en uBlock Origin existe la opción «Prevent WebRTC from leaking local IP addresses». En equipos gestionados por una empresa puede aplicarse además una política propia. Reinicia el navegador tras el cambio.
Firefox sí permite apagarlo. Escribe about:config, acepta el aviso, busca media.peerconnection.enabled y ponlo en false. Es global: las llamadas dejarán de funcionar hasta que lo devuelvas a true.
Brave reúne esta decisión en sus ajustes de privacidad, bajo la política de manejo de IP en WebRTC. La opción más estricta desactiva el UDP que no pasa por el proxy. Elígela si no necesitas descubrir dispositivos de tu red.
Safari ofrece muchos menos interruptores y, en la mayoría de configuraciones, no expone la dirección real. En móvil manda el sistema: revisa los permisos del navegador, la protección contra fugas de la VPN y el DNS privado. Repite la prueba en Wi-Fi y en datos móviles: el resultado cambia en cada red.
Una comprobación aislada dice poco. El valor está en la diferencia entre un antes y un después, y solo es legible si cambias una cosa cada vez.
Repite la comprobación al actualizar el navegador, al instalar o quitar una extensión, cuando la VPN cambie de servidor, al pasar de Wi-Fi a datos móviles y al usar otro perfil. Un resultado de hace meses no dice nada del de hoy.
Recuerda qué queda fuera: aunque el navegador deje de publicar candidatos públicos, sigue emitiendo otras señales que una VPN no oculta y que permiten reconocerlo entre sesiones. Eso se revisa en la prueba de huella del navegador.
La página crea una RTCPeerConnection temporal, abre un canal de datos y pide al navegador que reúna candidatos ICE con el servidor STUN público stun:stun.l.google.com:19302. Un servidor STUN solo responde a una pregunta: desde qué dirección te ve. Esa respuesta hace de WebRTC una señal útil y, a la vez, una vía de exposición.
La clasificación se hace en tu propio navegador. Las direcciones de rango privado, de enlace local, de bucle invertido y las del rango compartido que algunos operadores usan para su NAT no cuentan como exposición pública: no permiten alcanzarte desde internet. Si el navegador no entrega candidatos en unos segundos, la prueba cierra la conexión y devuelve un resultado no concluyente.
Lo que no puede hacer: auditar las aplicaciones de fuera del navegador, revisar cada ruta del sistema o del router, ni predecir tu próxima conexión. Un resultado limpio significa que en esta sesión no apareció un candidato público, no que no exista ninguna fuga.
Los criterios y los límites completos están en la metodología de MyIPScan. La versión en inglés de esta prueba de WebRTC documenta las mismas comprobaciones.
WebRTC es la tecnología que usan los navegadores para abrir llamadas y conexiones directas. Para negociar esa conexión publica una lista de direcciones propias, los candidatos ICE. Hay fuga cuando en esa lista aparece tu dirección pública real aunque el resto del tráfico vaya por una VPN. Funciona en Chrome, Firefox, Edge y Safari sin instalar nada.
Conéctate a la VPN, ejecuta esta prueba y mira la fila de candidatos públicos. Si ahí aparece una dirección distinta de la del servidor VPN y que encaja con la de tu operador, hay fuga. Si la fila dice «Ninguno observado» o solo muestra direcciones locales, en esta sesión no hubo exposición pública. Compárala con tu IP pública para confirmarlo.
No de forma automática. WebRTC vive dentro del navegador y puede reunir direcciones de interfaces de red que el túnel no cubre, así que muchas aplicaciones de VPN no lo bloquean por sí solas. Algunas, como Mullvad o IVPN, publican extensiones de navegador pensadas para cortar esa vía. No es una clasificación: consulta la documentación de tu aplicación y confirma el efecto con una prueba.
Chrome no trae un interruptor propio para apagar WebRTC. La vía habitual es una extensión: en uBlock Origin, por ejemplo, existe la opción «Prevent WebRTC from leaking local IP addresses» dentro de sus ajustes. En equipos gestionados por una empresa también puede aplicarse una política de WebRTC. Reinicia el navegador y vuelve a ejecutar la prueba para confirmar el cambio.
Firefox permite apagarlo desde la configuración avanzada. Escribe about:config en la barra de direcciones, acepta el aviso, busca media.peerconnection.enabled y ponlo en false. El cambio afecta a todo el navegador: las videollamadas y las aplicaciones que usan conexiones directas dejarán de funcionar hasta que lo devuelvas a true. Repite la prueba después de cambiarlo.
No. Las direcciones que empiezan por 192.168, por 10 o por 172.16 hasta 172.31 son privadas: solo funcionan dentro de tu red y no se pueden alcanzar desde internet. Que aparezcan indica la forma de tu red local, nada más. La señal que sí conviene revisar es una dirección pública que no coincida con la ruta que esperabas.
Sí, en la mayoría de los casos. WebRTC es lo que hace posibles las llamadas, las videollamadas y la pantalla compartida dentro del navegador, así que apagarlo del todo rompe esos servicios. Si los usas a diario, suele funcionar mejor una opción intermedia: una política que oculte las direcciones locales, o un perfil de navegador aparte para las llamadas.
No se comportan igual. Chrome, Firefox y Edge exponen WebRTC de forma predeterminada y pueden mostrar una dirección pública por fuera de la VPN. Brave bloquea las peticiones WebRTC entre orígenes distintos de forma predeterminada. Safari tiene un soporte parcial y en la mayoría de configuraciones no expone la dirección real. Vuelve a probar tu navegador después de cada actualización.
Estas son las rutas españolas aprobadas. No enlazan a guías futuras, rankings, afiliados ni borradores.