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Consulta en directo · datos BGP públicos
Toda dirección IP la anuncia alguien. El ASN —el número de sistema autónomo— dice quién: qué operador, alojamiento o nube gestiona ese bloque, en qué país está registrado y con qué prefijo BGP viaja por internet. Escribe una IP pública o un ASN y lo consultas aquí mismo, en español. Identifica a la red, nunca a la persona que hay detrás.
Consulta ASN
Introduce una IP pública o un ASN (AS15169 o 15169) y te devolvemos el sistema autónomo que anuncia esa red: número, nombre, organización registrada, país, registro regional y los prefijos BGP que publica. Las IP privadas no tienen ASN.
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Muestra el número ASN, el nombre del operador de red, el país del registro y el prefijo de red BGP asociado a la dirección IP consultada.
No proporciona información sobre el usuario individual ni el dispositivo. El ASN identifica al proveedor de red, no al usuario final.
Un ASN es el número que identifica a una red que enruta por su cuenta en internet: un operador, un alojamiento, una universidad o una empresa. Buscar el ASN de una IP te dice qué organización anuncia ese bloque de direcciones, en qué país está registrada y qué prefijo BGP lo contiene. Señala al operador de la red, nunca al abonado que la usa.
Internet no es una red, sino un montón de redes independientes que se han puesto de acuerdo para pasarse tráfico. Cada una —con sus routers, sus rangos de direcciones y su política de enrutamiento— es un sistema autónomo, y el ASN es la matrícula que lo identifica.
Esas redes hablan entre sí con BGP: cada sistema autónomo anuncia a sus vecinos qué bloques de direcciones se alcanzan a través de él, estos lo propagan a los suyos y así se forma la tabla que lleva tu paquete hasta el otro lado del mundo. En cada anuncio va el ASN de quien lo firma.
Los números no se reparten libremente: la IANA entrega los rangos a los registros regionales —RIPE NCC, LACNIC, ARIN, APNIC y AFRINIC—, y cada uno los asigna a las organizaciones de su zona.
Tener ASN propio tampoco es lo habitual: lo tienen los operadores fijos y móviles, los alojamientos, las nubes, las CDN, las universidades y las empresas grandes. Una casa o una oficina pequeña usa direcciones de su operador, así que si miras cuál es tu IP pública y luego su ASN, lees el nombre de tu proveedor, no el tuyo.
El resultado es corto y cada campo responde a una pregunta distinta.
El expediente administrativo del bloque —organización asignataria, rango exacto y buzón de abuso— lo devuelve la consulta WHOIS y RDAP, que lee el registro regional en vez del enrutamiento.
La consulta se lanza desde el formulario de arriba: un solo cuadro que acepta los tres formatos, una IP, un ASN con el prefijo AS delante o el número a secas. Si quieres partir de tu propia conexión, pulsa «Usar mi IP actual» y el cuadro se rellena solo; también puedes comprobar antes cuál es tu IP pública.
Con el nombre delante, la pregunta útil es de qué tipo de red se trata.
Esa distinción explica buena parte de los bloqueos que la gente encuentra sin saber de dónde salen: muchos servicios clasifican las direcciones por el ASN que las anuncia y no tratan igual un rango de centro de datos que uno residencial. De ahí los captchas repetidos y los registros rechazados.
Sirve además para una comprobación concreta: si estás conectado a una VPN y el ASN sigue siendo el de tu operador de siempre, ese tráfico no va por el túnel. La prueba de fugas de VPN cruza ese dato con el DNS, el WebRTC y el IPv6. Y si lo que te interesa es la reputación de la dirección y no quién la anuncia, esa pregunta la responde el comprobador de listas negras de IP.
Un prefijo es el bloque de direcciones que un sistema autónomo anuncia al enrutamiento global, en notación CIDR: una dirección de inicio, una barra y un número. AS13335, la red de Cloudflare, anuncia 1.1.1.0/24, que abarca de 1.1.1.0 a 1.1.1.255.
El número tras la barra indica cuántos bits quedan fijos: cuanto más alto, más pequeño es el bloque. Un /24 son las 256 direcciones del ejemplo.
Un mismo ASN puede anunciar cientos de prefijos, y la forma de esa lista cuenta algo: muchos bloques pequeños y dispersos apuntan a un espacio de direcciones fragmentado; unos pocos bloques grandes, a una propiedad consolidada.
Importa además por un motivo práctico: la reputación y la geolocalización se aplican con frecuencia al bloque entero y no a una dirección suelta. Si compartes prefijo con un vecino ruidoso en un alojamiento compartido, heredas sus problemas sin haber hecho nada.
Aquí es donde se tuercen las conclusiones. El ASN es una señal pública de enrutamiento, y solo eso.
Por eso hablamos de una de las señales visibles en esta sesión y no de un veredicto: el resultado describe el enrutamiento público tal y como se observa ahora, no certifica ni protege nada, y que salga limpio tampoco prueba que no haya nada más que ver. Los criterios con los que etiquetamos cada señal están en la metodología en español.
Un ASN (número de sistema autónomo) identifica a una red que decide por sí misma cómo enruta su tráfico: un operador, un alojamiento, una universidad o una empresa grande. El protocolo BGP lo usa para que unas redes anuncien a otras qué direcciones se alcanzan a través de ellas. Los rangos los reparte la IANA.
Busca su ASN: el resultado trae el número del sistema autónomo, el nombre de la organización que anuncia ese bloque y el país donde está registrada. Eso identifica al operador de la red —el proveedor de acceso, el alojamiento o la nube—, no al cliente concreto que tenía la dirección en ese momento.
La consulta se hace desde el formulario de esta misma página: pegas ahí la dirección IP pública y te devuelve el ASN que la anuncia, con la organización, el país de registro y el prefijo BGP que contiene esa dirección. Las IP privadas no tienen ASN.
Es un conjunto de direcciones IP y equipos que se gobiernan con una sola política de enrutamiento y se presentan ante el resto de internet como una unidad. Internet no es una red única, sino un conjunto enorme de redes independientes que acuerdan pasarse tráfico. Cada una lleva su ASN, que funciona como su nombre en esas conversaciones entre redes.
Porque el ASN identifica a quien anuncia el bloque al enrutamiento, no a quien te vende la conexión. Si navegas por una VPN, verás el ASN del proveedor de esa VPN. En redes móviles y en operadores con CGNAT, el bloque que sale a internet puede estar registrado a nombre de una filial o de la matriz del grupo. Y si consultas la IP de una web, lo habitual es encontrar el ASN de su CDN o de su alojamiento en lugar del de la empresa dueña del dominio.
Sí, desde el formulario de esta misma página: escribes el número en formato AS15169 o simplemente 15169 y obtienes la organización registrada, su país y los prefijos que anuncia. Es la vía habitual cuando ya sabes qué red te interesa y quieres ver qué rangos gestiona, sin partir de una dirección concreta.
No. Identifica a la red que anuncia tu dirección, no a ti. Tu operador sabe qué abonado tenía cada IP en cada momento, pero ese dato no es público y solo se entrega por vía legal. El país que aparece es el del registro del bloque, que puede no coincidir con el lugar donde se usa la dirección.
Suele significar que tu tráfico sale por una infraestructura de centro de datos y no por tu línea doméstica: una VPN, un proxy, una red corporativa o una CDN por delante. Muchas plataformas clasifican las direcciones por ASN y tratan los rangos de centro de datos con más desconfianza, de ahí los captchas y bloqueos.
Estas son las rutas españolas aprobadas. No enlazan a guías futuras, rankings, afiliados ni borradores.