Qué puede sugerir
La prueba puede indicar señales visibles que requieren revisión, como DNS inesperado, candidatos WebRTC o IPv6 visible cuando esperabas otra ruta.
Fugas de VPN · herramienta activa
Ejecuta la prueba con la VPN conectada y compara la ruta que crees que estás usando con las señales que este navegador muestra de verdad. Son señales visibles de esta sesión: no son una certificación del proveedor ni cubren todos los servidores, apps o dispositivos.
Herramienta funcional
Ejecuta una revisión integrada de IP, DNS, WebRTC, IPv6, navegador y superficie de huella para esta sesión.
La prueba se ejecuta sola al abrir la página; el botón de arriba vuelve a lanzarla cuando cambies de servidor, de protocolo o de red. Compara las señales visibles de esta sesión con la ruta VPN que esperas.
Ejecución automáticaEjecuta la prueba para generar un resumen de exposición. El informe seguro no exporta IP completa, ciudad exacta, user-agent completo, candidatos WebRTC ni huellas crudas.
La prueba puede indicar señales visibles que requieren revisión, como DNS inesperado, candidatos WebRTC o IPv6 visible cuando esperabas otra ruta.
No prueba el anonimato, no prueba todas las condiciones de seguridad y no demuestra que no exista ninguna fuga en todos los contextos.
Una prueba de VPN compara la ruta que crees que estás usando con las señales que tu navegador muestra de verdad. Con la VPN conectada, la IP visible, el servidor DNS que responde, los candidatos WebRTC y la dirección IPv6 deberían apuntar todos al proveedor, no a tu conexión de casa. Si una sola apunta a tu operador, ahí tienes la capa que hay que revisar. Es una señal limitada de esta sesión, no una certificación.
Una VPN cambia la ruta por la que sale tu tráfico, pero no todo lo que un sitio web puede leer de tu navegador. Por eso la prueba reúne seis señales independientes.
Las cuatro primeras describen por dónde sale el tráfico. Las dos últimas, qué te identifica aunque la ruta sea correcta: ahí entra la prueba de huella del navegador.
Una sola ejecución dice poco. Lo que vale es la comparación: la misma prueba, en el mismo navegador, antes y después de cambiar una sola cosa.
Si primero quieres ver solo la ruta visible, la herramienta cuál es mi IP muestra la dirección y la red tal como se ven desde fuera, y la metodología en español explica por qué las etiquetas son deliberadamente prudentes.
Cada tarjeta lleva su etiqueta, y las etiquetas describen lo que se pudo ver, no lo que es seguro.
Arriba, el panel resume la sesión con una etiqueta general: «Baja exposición», «Exposición moderada», «Alta exposición» o «Revisar con prioridad». Es un resumen de señales visibles, no una nota al proveedor.
Una advertencia frecuente: la ubicación que acompaña a la IP es aproximada, así que una etiqueta de país que no coincide con el servidor que elegiste no prueba por sí sola que haya una fuga. El dato que conviene mirar es de quién es la red, y la búsqueda ASN lo traduce.
El caso más habitual no es «la VPN no funciona». Es «la VPN funciona en una capa y no en las otras». El túnel encamina el tráfico web, la IP visible cambia y todo parece correcto, mientras otra vía sigue saliendo por fuera.
Con una fuga de DNS, tu operador ve la lista de dominios que pides aunque no vea tu dirección: la parte de tu actividad que más se parece a un historial. La prueba de fuga de DNS la aísla.
Con una fuga de WebRTC, tu dirección real aparece entre los candidatos que el navegador ofrece para conectar llamadas; la prueba de fuga de WebRTC muestra qué candidatos aparecen y cuáles son públicos.
Con una fuga de IPv6, la dirección IPv6 de tu red sale directa mientras el IPv4 sigue dentro del túnel; la prueba de visibilidad IPv6 lo confirma por separado.
Son capas independientes: arreglar una no arregla las demás, y una comprobación que solo mire la IP no las ve.
Cuando algo no cuadra, revisa en este orden y repite la prueba después de cada paso.
Ningún ajuste convierte una sesión en anónima, y esta página no lo promete. Lo que sí puedes conseguir es que la ruta visible coincida con la que pretendías usar.
La prueba se ejecuta en tu navegador: consulta el servicio de IP visible del propio sitio y algunas señales DNS públicas accesibles desde la web. Eso define su alcance y también sus límites.
No ve el tráfico de otras aplicaciones ni lo que el sistema operativo hace fuera del navegador. No revisa los demás servidores de tu proveedor, ni tus otros dispositivos, ni las políticas de quien opera la VPN. Y no dice nada de conexiones futuras: describe esta sesión, en este navegador, ahora.
Por eso un resultado limpio no demuestra que no exista ninguna fuga: demuestra que las señales visibles de esta sesión no mostraron un desajuste. Es útil, es repetible y es limitado. La metodología en español detalla dónde se detiene cada señal, y la versión en inglés de esta prueba de fugas de VPN aplica las mismas reglas.
Ejecuta la prueba con la VPN conectada y compara las cuatro señales de ruta. La IP visible debería pertenecer al proveedor, el servidor DNS también, no debería aparecer ningún candidato WebRTC con tu dirección real y la IPv6 debería estar bloqueada o dentro del túnel. Si las cuatro coinciden, la ruta visible de esta sesión es coherente. Si una no coincide, ahí está la capa que revisar.
La prueba mira seis señales a la vez: la dirección IP pública que ve cualquier web, el servidor DNS que responde por ti, los candidatos WebRTC que ofrece el navegador, la visibilidad de tu dirección IPv6, las señales básicas del navegador y la superficie de huella. Las cuatro primeras describen por dónde sale tu tráfico; las dos últimas, qué te distingue aunque la ruta sea correcta.
Sí, y conviene revisarla. El túnel encamina bien el tráfico web, así que la IP visible cambia, pero las consultas de nombres salen por fuera y tu operador sigue viendo qué dominios pides. Suele pasar con el túnel dividido activado, con el DNS seguro del navegador apuntando a otro sitio o con el DNS del adaptador de red sin cambiar.
Lo más habitual es que el túnel se cayera y volviera sin que la aplicación lo reflejara, que el túnel dividido esté excluyendo el navegador, o que el tráfico salga por IPv6 mientras la VPN solo cubre IPv4. Desconecta, vuelve a conectar, espera a que la conexión se asiente y repite la prueba en la misma pestaña antes de tocar nada más.
No existe esa garantía. El comportamiento depende del proveedor, pero también del sistema operativo, de la versión de la aplicación, del protocolo, del navegador y de si tu red tiene IPv6. Una misma VPN puede ir bien en el portátil y filtrar en el móvil al pasar de wifi a datos. Por eso lo útil es comprobar tu propia configuración tras cada cambio.
Después de cada cambio que afecte a la ruta: reconectar, cambiar de servidor o de protocolo, pasar de wifi a datos móviles, actualizar la aplicación o el navegador, o tocar el DNS. Un resultado de la semana pasada describe la sesión de la semana pasada, no la de hoy.
Sí, la prueba se ejecuta en el navegador del teléfono igual que en el ordenador. Ten en cuenta dos cosas: en el móvil los controles de WebRTC y de DNS suelen estar más limitados, y el resultado puede cambiar al pasar de wifi a datos móviles porque cambia la red. Repite la prueba en cada red que uses a menudo.
No. Un resultado limpio significa que las señales visibles de esta sesión no mostraron un desajuste en este navegador y en esta red. No cubre otras aplicaciones, otros dispositivos, otros servidores del proveedor ni conexiones futuras. Tampoco dice nada sobre las cuentas en las que inicias sesión, que te identifican al margen de la ruta.
Estas son las rutas españolas aprobadas. No enlazan a guías futuras, rankings, afiliados ni borradores.