Qué revisa
La herramienta funcional consulta señales de resolvers accesibles desde el navegador y una comprobación de control del lado de MyIPScan.
Fugas de DNS · herramienta activa
Ejecuta la prueba, mira de quién es el servidor DNS que contesta y compáralo con la ruta que esperabas usar. Es una señal limitada de esta sesión: no captura todo el tráfico DNS del equipo.
Herramienta funcional
Consulta señales DNS limitadas desde el navegador y una comprobación de control de MyIPScan para interpretar la ruta visible.
Estado inicial: sin revisar. Ejecuta la prueba para ver señales DNS limitadas y su interpretación.
Sin revisarEjecuta la prueba para generar un resumen de exposición. El informe seguro no exporta IP completa, ciudad exacta, user-agent completo, candidatos WebRTC ni huellas crudas.
La herramienta funcional consulta señales de resolvers accesibles desde el navegador y una comprobación de control del lado de MyIPScan.
No observa todas las consultas del sistema operativo, router, VPN, navegador u otras aplicaciones. Un resultado limpio no demuestra que no exista ninguna fuga.
Si tu VPN está conectada y las consultas de dominios las sigue respondiendo el servidor de tu operador o el de tu router, eso es una fuga de DNS que conviene revisar. Lo decisivo es de quién es el resolver, no la etiqueta de país: el DNS usa anycast y las bases de geolocalización fallan a menudo. Esta página lee señales visibles de esta sesión, no todo el tráfico DNS del equipo.
Cada vez que escribes un dominio, tu dispositivo todavía no sabe a qué dirección IP conectarse. Le pregunta a un servidor DNS —el resolver— y espera la respuesta antes de abrir la web. Ese resolver ve, uno por uno, todos los nombres que pides.
Con una VPN conectada, esa pregunta debería viajar dentro del túnel y la debería responder el resolver del proveedor. Hay una fuga de DNS cuando la pregunta sale por fuera: el túnel oculta tu dirección IP, pero tu operador —o el router, o el DNS seguro que el navegador activó por su cuenta— sigue viendo la lista de dominios que visitas. Es la parte de tu actividad que más se parece a un historial de navegación.
Por eso una fuga de DNS no se nota: la conexión funciona, las páginas cargan y la app dice «conectado». La única forma de detectarla es comprobar quién responde. Si además quieres ver qué dirección IP estás mostrando en ese mismo momento, la prueba de fugas de VPN reúne DNS, WebRTC e IPv6 en una sola pasada, y la herramienta cuál es mi IP muestra la ruta visible desde fuera.
Una sola ejecución dice poco. Lo que tiene valor es la comparación: la misma prueba, en el mismo navegador, antes y después de cambiar una sola cosa.
El orden importa más que la rapidez. La metodología en español explica cómo se etiqueta cada señal y por qué las etiquetas son conservadoras.
El resultado no es un aprobado ni un suspenso, y esta página tampoco clasifica a tu resolver por su dueño. Al terminar la prueba aparece exactamente una tarjeta, titulada «Señal DNS», con cuatro filas fijas y una etiqueta de estado. Saber qué hay en cada fila evita leer en el resultado más de lo que contiene.
La etiqueta de la tarjeta solo puede tomar tres valores cuando la prueba termina, más uno transitorio mientras se ejecuta:
En la cabecera de la herramienta hay además un recuadro Estado con una cifra de 0 a 100 y un nivel: «Baja exposición» hasta 20, «Exposición moderada» hasta 50, «Alta exposición» hasta 80 y «Revisar con prioridad» por encima de esa cifra. Antes de ejecutar nada pone «Sin revisar». Es un resumen de exposición de esta sesión, no una nota puesta a tu proveedor.
Ninguna de esas etiquetas te dice de quién es el resolver: eso lo tienes que mirar tú a partir de la dirección que aparece en las filas. Las dos secciones siguientes explican qué significa esa dirección y cómo compararla con la ruta que esperabas.
Las dos primeras filas no muestran tu dirección IP. Muestran la dirección que usó tu resolver para salir a internet y hacer la consulta en tu nombre. Es una diferencia importante: el número que ves ahí identifica al servidor que resuelve por ti, y por tanto al que ve la lista de dominios que pides.
Esa es la señal aprovechable de toda la prueba. Sin VPN, esa dirección suele pertenecer a tu operador de internet, porque el router reparte su resolver a toda la casa. Con la VPN conectada, lo esperable es que cambie y pase a pertenecer a la red del proveedor de VPN. Si no cambia, tus consultas de nombres siguen saliendo por donde salían antes aunque el túnel esté levantado.
Que las dos filas muestren direcciones distintas es normal y no indica un fallo. Los resolvers grandes salen por varias direcciones y reparten la carga entre ellas, y hay sistemas configurados con dos servidores DNS que alternan consultas. Lo que sí conviene mirar es si las dos direcciones pertenecen a organizaciones distintas: eso significa que tus consultas se están repartiendo entre dos rutas y basta con que una quede fuera del túnel.
Cuando una fila dice «No disponible» y la otra no, casi siempre es que ese punto de consulta concreto está bloqueado —por una extensión, por un filtro de red o por la política de la empresa— y no que el DNS haya fallado. La prueba sigue siendo válida con una sola respuesta, pero con menos margen para comparar.
Sobre los dos patrones que activan «Requiere revisión»: edns0-client-subnet es una extensión del DNS con la que tu resolver adjunta un trozo recortado de tu dirección de red al preguntar al servidor autoritativo, para que la respuesta apunte al nodo más cercano. Acelera la navegación, pero significa que parte de tu red viaja con cada consulta. Una respuesta en IPv6, por su parte, indica que la consulta salió por la ruta IPv6, y esa es precisamente la ruta que muchas VPN no encaminan. Ninguno de los dos casos demuestra una fuga: son motivos para seguir mirando.
La tercera fila no pasa por tu resolver ni por tu navegador. Es una resolución hecha desde el servidor de MyIPScan sobre un dominio de ejemplo, y lo único que informa es cuántas respuestas obtuvo. Está ahí como control: sirve para separar dos situaciones que, sin ella, se confunden.
Conviene tener claro el límite del control: como no usa tu resolver, nunca te dice quién resuelve por ti. Solo confirma que la resolución de nombres funciona por una vía independiente. Si lo que quieres es consultar registros concretos desde el servidor, la búsqueda de registros DNS resuelve A, AAAA, MX o NS sin depender del navegador.
Esta página no muestra tu dirección IP, así que no puede hacer la comparación por ti. La tarjeta «Señal DNS» es la única que se dibuja aquí. Para completar la lectura, sigue cualquiera de estos caminos; los dos son cortos.
Lo que buscas al comparar es una discrepancia de organización, no de país. Con la VPN conectada, un resolver que pertenece a tu operador doméstico junto a una IP de salida del proveedor de VPN es la combinación que hay que revisar: la dirección va por el túnel y los nombres no. Cuando las dos pertenecen a la red del proveedor, la ruta visible coincide con la que pretendías usar.
La etiqueta de país merece desconfianza por dos motivos. El primero es el anycast: la misma dirección de un resolver público se anuncia desde muchas ciudades a la vez y contesta el nodo más cercano, que no tiene por qué estar donde está el servidor VPN. El segundo es que las bases de geolocalización se equivocan con frecuencia, y más aún con rangos de infraestructura; la geolocalización de IP deja ver lo aproximado que es ese dato. Por eso la comparación útil es la del dueño.
Cuando una VPN encamina bien el DNS, el resolver que aparece pertenece a la VPN y no al operador de tu casa. Lo que sigue describe el comportamiento documentado de algunos servicios habituales; es información descriptiva, no una recomendación ni una comparativa entre proveedores.
Estas direcciones cambian cuando los proveedores actualizan su infraestructura, así que no las tomes como una lista fija. La señal fiable sigue siendo el propietario del resolver. Y una etiqueta de país distinta, por sí sola, suele deberse al enrutamiento anycast y no a una fuga.
Muchas VPN encaminan solo IPv4. Si tu red doméstica o móvil también tiene IPv6 y la aplicación no lo gestiona, el dispositivo puede mandar consultas DNS por IPv6 directamente a tu operador mientras el tráfico IPv4 sigue dentro del túnel. La fuga existe, pero una prueba que solo mire IPv4 no la ve.
Las señales típicas son estas: el resultado cambia entre wifi y datos móviles, cambia entre el perfil normal y una ventana privada, o la VPN se comporta distinto después de suspender y reanudar el equipo. Cuando ocurra, desactiva IPv6 en el sistema o usa una VPN que lo encamine, y vuelve a comprobar.
La prueba de visibilidad IPv6 confirma por separado si tu dirección IPv6 es visible. La prueba de fuga de WebRTC cubre el otro camino por el que el navegador puede revelar direcciones sin pasar por el DNS, y la prueba de huella del navegador muestra qué te distingue aunque el DNS y la IP estén donde esperabas.
Si el resolver no es el que pensabas, revisa en este orden y vuelve a ejecutar la prueba entre un paso y el siguiente.
Ningún ajuste convierte una sesión en anónima, y esta página no lo promete. Lo que sí puedes conseguir es que la ruta visible coincida con la que pretendías usar, y eso sí se puede comprobar.
La herramienta consulta puntos públicos de DNS sobre HTTPS accesibles desde el navegador y una comprobación de control del lado de MyIPScan. Eso define con exactitud su alcance y también sus límites.
No ve las consultas DNS que tu sistema operativo hace fuera del navegador, ni las de otras aplicaciones, ni las del router, ni los registros de tu operador. Tampoco observa el DNS autoritativo con dominios de prueba aleatorios, que sería una evidencia más fuerte que una señal de resolver. Y no puede decir nada sobre conexiones futuras: describe esta sesión, en este navegador, ahora.
Por eso un resultado limpio no demuestra que no exista ninguna fuga. Demuestra que las señales visibles de esta sesión no mostraron un desajuste. Es útil, es repetible y es limitado. La metodología en español describe dónde se detiene cada señal, y la versión en inglés de esta prueba de fugas DNS aplica las mismas reglas.
Una fuga de DNS ocurre cuando tu dispositivo envía las consultas de nombres fuera del túnel de la VPN. Tu dirección IP queda oculta, pero el resolver que responde —normalmente el de tu operador o el de tu router— ve la lista de dominios que visitas. Un test de fugas DNS sirve para comprobar qué resolver está respondiendo realmente por ti.
Ejecuta la prueba con la VPN conectada y fíjate en el propietario del resolver. Si pertenece a tu operador de internet o a tu router mientras la app dice «conectado», esa es la señal que hay que revisar. Si pertenece a tu proveedor de VPN o a un DNS público que elegiste tú, la señal visible coincide con la ruta que esperabas.
Activa la protección contra fugas de DNS en la app de VPN, revisa el túnel dividido, comprueba el DNS seguro del navegador y el DNS del adaptador del sistema, y mira si el router tiene un servidor fijado. Desactiva IPv6 si tu VPN no lo encamina. Cambia un ajuste cada vez, reconecta y repite la prueba después de cada cambio.
No. Hay VPN que dejan de encaminar el DNS en Windows después de un cambio de red, con el túnel dividido activado, o en macOS al despertar el equipo. Algunas apps respetan el DNS de reserva del sistema y salen del túnel sin avisar. Por eso conviene comprobarlo después de conectar y, sobre todo, al cambiar de red.
El de tu proveedor de VPN, no el de tu casa. Varios servicios usan direcciones dentro del túnel: Mullvad 10.64.0.1, Proton VPN 10.2.0.1 o NordVPN 103.86.96.100. Si aparece un nombre de tu operador, la consulta salió fuera del túnel. Estas direcciones cambian con el tiempo, así que fíjate en el propietario del resolver más que en la cifra exacta.
Sí, y conviene. Sin VPN verás el resolver de tu operador, que es el resultado esperado y te sirve de punto de partida. La prueba resulta más útil si la ejecutas dos veces: primero sin VPN, para saber cómo se ve tu red normal, y después con la VPN conectada, para comprobar si el resolver cambió de dueño.
No necesariamente. Los resolvers públicos usan anycast: la misma dirección se anuncia desde varias ciudades y responde el nodo más cercano, que no tiene por qué estar en el país del servidor VPN. Además, las bases de geolocalización de IP se equivocan a menudo. Mira el propietario del resolver; si pertenece a tu VPN, la etiqueta de país por sí sola no indica una fuga.
Estas son las rutas españolas aprobadas. No enlazan a guías futuras, rankings, afiliados ni borradores.